(Palacio Nacional, lunes 4 de julio de 2016)
Señor Presidente,
Representantes de los poderes del Estado,
Autoridades,
Señoras y señores,
Es con los sentimientos de profunda estima que deseo agradecerle por las corteses palabras que ha querido dirigirme y por la calurosa acogida que me ha reservado en el curso de esta Visita de Estado en los Estados Unidos Mexicanos.
Estoy particularmente honrado de estar aquí, hoy, en el Palacio Nacional, en el corazón de esta maravillosa ciudad, al lado del lugar donde surgía el Templo Mayor, vestigio de un extraordinario imperio, cuya fiereza y fuerza todavía hoy impregnan este extraordinario país.
La última visita de un Jefe de Estado italiano a México se remonta a 1996. A veinte años de distancia, mi presencia quiere testimoniar la amistad de Italia en sus relaciones con México e imprimir un posterior impulso a una relación bilateral sólida, particularmente viva y plena de oportunidades.
Entre la ciudad de México y Roma hay una convergencia de intereses y creciente colaboración. Desde los temas multilaterales en el seno de las Naciones Unidas y en el G20, a la colaboración en materia judicial y en la lucha contra la corrupción, la del ámbito cultural, científico y económico, no existen ámbitos donde la cooperación entre nuestros dos países no dé resultados de absoluta excelencia. Son testimonio directo los acuerdos que han sido firmados en nuestra presencia.
Es natural que sobre estas premisas se haya desarrollado una relación de fuerte colaboración estratégica, que beneficia los intensos vínculos que unen la ciudad de México a la Unión Europea.
Señor Presidente,
Hace pocos días, Italia y Países Bajos han elegido compartir la responsabilidad de un sillón en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para el próximo bienio. Estoy convencido de que los próximos dos años demostrarán, de forma incontrovertible como dos Países, fundadores de la Unión, sabrán trabajar juntos para desarrollar relaciones cada vez mejores dentro de la comunidad internacional.
Nos percatamos de la envergadura del deber que nos ha sido confiado y estamos convencidos de que lo podremos desempeñar con tanta más eficacia pudiendo contar con su cooperación, la de un país con el que compartimos una misma visión del orden internacional basada sobre los ideales de democracia, paz, libertad y justicia.
Una condición amenazada por la mano sanguinaria del terrorismo que, hace pocos días, golpeó la capital de Bangladesh, quitando la vida a nueve ciudadanos italianos, entre muchos otros, y que, el pasado noviembre, en París, arrancó la vida de dos ciudadanos mexicanos.
Empezando por la barbarie terrorista, la amplitud de los desafíos del mundo contemporáneo, tales como las migraciones, el cuidado del medio ambiente, la necesidad de un desarrollo igual y sostenible, requieren un esfuerzo común.
La construcción de una respuesta ampliamente compartida a estos desafíos es un objetivo que nos une y que - estoy seguro- continuará a caracterizar la acción de nuestros países en todos los foros internacionales en los que se encuentran para actuar.
Estamos juntos en esta batalla de civilizaciones.
Señor Presidente,
Nuestras relaciones económicas y comerciales son amplias y diversificadas.
Están presentes en México más de 1.600 empresas italianas, de grandes y pequeñas dimensiones, activas en los sectores más diversos. En demostración de la vitalidad de nuestra cooperación económica bilateral, también en momentos difíciles, las empresas italianas han continuado apoyándose sobre la fuerza y el dinamismo de su país.
Estoy seguro de que en los próximos años, gracias también al ambicioso programa de reformas seguido por el Gobierno mexicano, las oportunidades comerciales y de inversión se multiplicarán en beneficio del posterior crecimiento de nuestras economías.
Las empresas italianas, líderes mundiales en muchos sectores, de la energía a la mecánica, de la industria del motor a la defensa, manifiestan un siempre mayor interés por el mercado mexicano, por su apertura, testimoniada por la ya plurianual pertenencia al TLCAN (NAFTA) y por el dinamismo de la Alianza por el Pacífico.
Pero no es sólo el prisma económico a través del cual miramos nuestras relaciones con México. Portadoras de antiguas civilizaciones, Italia y México encuentran en sus raíces culturales la razón de un diálogo intenso y fecundo. El sector de la cooperación cultural ha recibido un fuerte impulso y tiene un gran potencial estratégico.
Es más, Italia y México pueden contribuir a un orden internacional más justo y civil gracias al desarrollo de una estable colaboración en el sector de la justicia y de la seguridad, en la lucha contra la criminalidad organizada, el narcotráfico y la corrupción, plagas que cosechan víctimas, ponen en peligro la cohesión social y drenan recursos preciosos para el desarrollo y el crecimiento de nuestros países.
Señor Presidente,
Las relaciones de amistad entre México e Italia tienen raíces fuertes y profundas. Giuseppe Garibaldi, nieto del héroe del Resurgimiento italiano, tomo parte con coraje en la Revolución Mexicana. El Palacio de Bellas Artes de Boari y la Torre de Rectoría de la Universidad de Ciudad de México del arquitecto mexicano de origen italiano Pani, son signos tangibles de la presencia italiana en el corazón de este país, mientras Tina Modotti ha contribuido a través de sus inolvidables fotografías a difundir el esplendor del gran muralista Diego Rivera.
Tierra de libertad, México hospedó, en el periodo de la oscuridad nazifascista en Europa, figuras importantes de antifascistas italianos, Leo Valiani entre otros.
Cuna de increíbles y todavía misteriosas civilizaciones, México continua ejerciendo un reclamo irresistible sobre Italia y sobre millares de italianos que cada año deciden trascurrir justo aquí sus vacaciones. A una historia milenaria se une hoy la fama de artistas mexicanos apreciados en todo el mundo: pienso en la prosa punzante de Jorge Ibargüengoitia, pero también en los más recientes autores mexicanos que obtienen siempre un mayor éxito en Italia y a la genialidad provocadora del Premio Oscar Alejandro González Iñarritu.
Señor Presidente,
Querría concluir citando una frase del gran poeta y Premio Nobel mexicano, Octavio Paz: "La sabiduría no está ni en la fijeza, ni en el cambio, sino en la dialéctica entre ellos". México e Italia no están anclados en el pasado pero conservan la memoria, están prestos a defender las propias tradiciones y cultura, los propios valores, pero al mismo tiempo están abiertos al cambio. Es la capacidad, quizás única, de dialogar entre pasado y futuro lo que hace nuestros países grandes y listos a mirar el mañana con serenidad.
Invito a todos a alzar las copas a la prosperidad de los pueblos mexicano e italiano, a su bienestar personal y por la amistad entre México e Italia.
¡VIVA MÉXICO!
¡VIVA ITALIA!
Città del Messico - Palacio Nacional, 04/07/2016 (I mandato)